Queimada Grande, la isla de las serpientes

Publicado: 10 febrero, 2013 en Bichos, Islas
Queimada Grande

Queimada Grande

Frente a la costa del estado brasileño de São Paulo se encuentra una isla de casi medio kilómetro cuadrado de extensión (en realidad tiene 0’43 km²) llamada Ilha da Queimada Grande (isla de la gran quema en portugués), un lugar que obtiene su nombre del viejo -y efectivo- sistema de limpieza de terreno por medio de incendios provocados utilizado en todo el mundo desde hace miles de años. En el pasado se pretendía crear una plantación de bananos, y de hecho se realizó una primera quema que es la que le dio el nombre a la isla. Sin embargo, de ese proyecto sólo se llevó a cabo la quema inicial, cancelándose posteriormente sin demasiadas explicaciones. Seguramente se paró la construcción porque se trata de una isla con un acceso bastante difícil en la que no existe ninguna playa donde se pueda desembarcar con seguridad y por lo tanto exigiría un puerto artificial, algo que probablemente sería demasiado caro para los impulsores del proyecto. No es que sea demasiado difícil ni un obstáculo demasiado serio, habida cuenta de que se han hecho muchas infraestructuras por el estilo en todo el mundo. Pero, en realidad, el problema que encontraron era otro muy diferente: los habitantes de la isla.
Originalmente esta isla estuvo unida al continente por una pequeña lengua de tierra, hasta que el nivel del mar subió tras el último deshielo glacial hace unos 12.000 años. Al quedar conformada como isla pocos animales llegaron a subsistir, aunque un grupo de supervivientes natos como son los reptiles no sólo se quedaron si no que prosperaron. ¡Y de qué manera lo hicieron!.
En la actualidad la isla sólo se encuentra habitada por la única población mundial de Bothrops insularis o “cabeza de lanza dorada”, llamada así por la forma de su cabeza (nombre común para todas las Bothrops) y por su color que, aunque marrón, tira hacia el dorado. Son unas serpientes venenosas con un metabolismo muy lento, algo que les permite sobrevivir sin alimentarse durante buena parte del año, esperando a la llegada de las aves migratorias para darse atracones con los que subsistir.
Dado lo difícil del acceso (al que hay que sumar una restricción de la marina brasileña que mantiene un faro automático allí), el número exacto de ejemplares no se conoce con seguridad, lo que alienta a la gente con imaginación y tiempo libre a sacarse de la manga leyendas como que en esa isla hay del orden de 3 a 5 serpientes por metro cuadrado.

Pequeña B. insularis esperando a que algún pajarillo pase cerca

Pequeña B. insularis esperando a que algún pajarillo pase cerca

Ese dato es rotundamente FALSO, por supuesto. Para darse esta enorme cifra la población de la isla debería ser de más o menos de 1.200.000 ofidios, algo que dista mucho de los estudios hechos por biólogos, quienes cifran la población entre 3.000 y 5.000 individuos ( lo que nos da entre 0’006 y 0’01 serpientes por m², dependiendo de la cifra estimada). Exageraciones de legos en la materia al margen, esta isla sólo puede ser visitada por investigadores que cuenten con un permiso especial, lo que hace improbable que se produzca un accidente ofídico al tratarse fundamentalmente de herpetólogos que saben cómo lidiar con estos casos. Lo que además es una suerte puesto que no se produce ningún suero antiofídico específico, todo sea dicho :D.
Otra leyenda sin fundamento cuenta que el farero y su familia murieron a consecuencia de un “ataque” por parte de las serpientes, algo que cae por su propio peso si se tiene en cuenta que el faro fue construído para funcionar de modo automático ya desde el origen del proyecto, por lo que nunca hubo un farero que viviese allí con su mujer y tres -o seis, depende de la historia que se elija- hijos.
A pesar de que cuentan con una población grande en esta isla, las B. insularis están consideradas en peligro de extinción dado que su único hábitat es la isla, lo que conlleva serios problemas para su conservación. El problema fundamental que se presenta es la baja tasa de diversidad genética, lo que produce muchos casos de intersexualidad que a la larga pueden hacer declinar la población hasta que finalmente se extingan. Porque, a diferencia de otras especies animales, los ofidios intersexuales resultan estériles. Aunque no es frecuente en las especies animales que tanta consanguinidad se produzca, no hay que olvidar que son unas serpientes que viven únicamente en una isla, un hábitat excesivamente pequeño para una población reproductiva sana. Hay algún proyecto de introducción de esta especie en otros lugares (preferentemente islas similares a Queimada Grande), pero para poder llevarse a cabo es necesario investigar más sobre la propia biología de este fantástico ofidio a fin de asegurar que sea viable.
Y a esta dificultad hay que añadir otro factor que también amenaza la supervivencia de la especie: el tráfico ilegal de mascotas. Aunque su captura está permitida para el estudio de la especie, ya se empiezan a ver a la venta ejemplares que en teoría provienen de la cría en cautividad por gente autorizada, o al menos eso se publicita, pero de acuerdo con el gobierno brasileño hasta el momento no se ha concedido ningún permiso para la cría y venta de ejemplares de Bothrops insularis.

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