Manfred Gnädinger, “MAN”

Publicado: 28 diciembre, 2012 en Aniversarios, Desastres, Personajes
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"Man", el alemán de Camelle en su casa en 1.998

“Man”, el alemán de Camelle en su casa en 1.998

Manfred Gnädinger nació el 27 de enero de 1. 936 en Radolfzell am Bodensee, en el seno de una familia acomodada.  Fue una persona muy apasionada por el arte, lo que le llevó a estudiar en diversas academias de bellas artes en Italia durante su juventud.
Durante su primera etapa (como él la definía) se dedicó a dar clases de arte a todo tipo de gente, cobrando buenas sumas a la gente pudiente y de modo gratuíto a quienes no tenían recursos. Con el paso del tiempo empezó a ensimismarse y, sin saber muy bien cómo, llegó en mayo de 1.962 a Camelle, un pequeño pueblo ubicado en la Costa da Morte (Galicia) del que nunca volvería a marcharse. Allí congenió enormemente con la gente, quienes le veían como un turista pudiente algo peculiar pero, como decían los lugareños, “era una gran persona”.
Con la idea repentina de quedarse allí comenzó a construír una choza cerca de un acantilado a la que, con el paso del tiempo, fue añadiendo numerosas esculturas hechas a base de piedras, cemento y restos que el mar iba dejando en la orilla. Con el tiempo se fue ampliando, y acabó por ser una suerte de monumento que mucha gente empezó a visitar. La gente comenzó a llamarle MAN, pero por su significado en inglés y no por la abreviatura de su nombre. Él era, a fin de cuentas y en sus propias palabras, “sólo un hombre, nada más“.
Su medio de subsistencia era el propio museo en que se había convertido su casa y los alrededores, ya que pedía 1 euro a quienes quisiesen visitarlo, algo que nadie le pudo negar. Como tampoco se podía negar casi nadie a la última petición que hacía a la gente cuando se iba a marchar: que, por favor, le hiciesen un dibujo en uno de sus cuadernos para quedárselo como recuerdo para él.

Por desgracia, la vida de MAN llegó a un abrupto final el 28 de diciembre de 2.002. El principio del fin se produjo el 19 de noviembre de ese año, cuando el petrolero Prestige se hundió tras una grave avería sufrida en un temporal. El desastre ecológico que se produjo al verterse casi toda la carga de fuel pesado que llevaba en sus bodegas impactó pocos días más tarde en la costa gallega, cebándose especialmente con A Costa da Morte. El jardín de MAN quedó destrozado y totalmente cubierto de chapapote y MAN quedó totalmente destrozado. El trabajo de su vida arruinado y, lo que quizás le doliese más, ver cómo la zona quedó muerta por el derrame de petróleo. A pesar de que tenía algunos achaques debidos a su edad, lo que mató a MAN no fue la enfermedad ni el deterioro, fue la melancolía.

Hoy, 10 años después de su muerte, sus cenizas regresarán a su casa en cumplimiento de su última voluntad, ya que quiso o bien ser enterrado en el mar, o bien en su casa.

Lo que MAN nunca pudo imaginar es lo que ocurrió en noviembre de 2.010, cuando un temporal se llevó por delante buena parte de lo que se había salvado del desastre de 2.002.

Hasta siempre, MAN

Siempre estarás con nosotros, MAN

PD: hay una iniciativa que quiere restaurar el legado de MAN, podéis saber más aquí

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