Saltos en las cataratas del Niágara

Publicado: 27 diciembre, 2012 en Frikadas, Historia
Annie Taylor y su barril

Annie Taylor y su barril

Entre los lagos Erie y Ontario se encuentra un conjunto de tres cascadas que son conocidas como las Cataratas del Niágara, llamadas así porque están en el curso de un río que comunica ambos lagos, el río Niágara. Aunque no son especialmente altas (nada que ver con el Salto Ángel, por ejemplo) impactan bastante porque desalojan una gran cantidad de agua, con un caudal medio de 2.800 m³/s. Son un reclamo turístico para la zona, tras su descubrimiento “oficial” (los habitantes originales de la zona las conocían desde mucho antes) por parte de René Robert Cavelier de La Salle en el año 1.677.
Con el tiempo acabaron por ser un destino turístico especializado en Lunas de Miel, sobre todo desde que en el año 1.953 se estrenase “Niágara“, una película protagonizada por la gran Marilyn Monroe.
Sin embargo, la fama de las cataratas proviene de otra gente, un hatajo de locos según algunos y valientes según otros, que saltaron desde ellas y sobrevivieron. Todo empezó en otoño del año 1.829, con una escalera de casi 40 metros de altura y un hombre de baja estatura llamado Sam Patch. Nacido en 1.799, Sam decidió que lo suyo no era trabajar, por lo que buscó un medio de ganarse la vida con el mínimo esfuerzo. Y lo encontró, vaya que si lo encontró.
En otoño de 1.829 decidió que su trayectoria como saltador de altura debía cobrar un nuevo impulso y, tras haber saltado desde chimeneas de fábricas, muros, taludes y mástiles de barcos, decidió que debía saltar desde algún lugar más exótico. Tras construír una plataforma en la isla Goat y tirarse desde allí. Es cierto que no saltó de las cataratas propiamente, pero ese salto fue el inicio de una modalidad de acrobacia que contó con numerosas muertes, pero con algunos éxitos que darían mucha fama a sus protagonistas. Aquí, como homenaje, os dejo el listado de aquellos que lo consiguieron:

  • Annie Edson Taylor (1.838-1.921). Esta aguerrida mujer llevó una vida en la que la suerte no quiso sonreírle, por lo que quiso hacer algo que le permitiese acabar su vida con dignidad lejos del asilo de caridad al que creía que estaba destinada. Así pues, el día 24 de octubre de 1.901, fecha de su 63 cumpleaños, se metió en un barril de madera que sus asistentes cerraron con un corcho de grandes dimensiones, lo llevaron arrastrado con una barca hasta cerca del salto de agua y lo soltaron. La sorpresa de todo el mundo fue mayúscula cuando, al abrir el barril, salió Annie Taylor en perfecto estado, salvo por una pequeña brecha en la cabeza. Annie Taylor fue la primera persona en saltar por las cataratas del Niágara y sobrevivir.
  • Bobby Leach (1.858-1.926). Este antiguo empleado del Circo Barnum & Bailey se enteró de la hazaña de Annie y, tras pensarlo unos breves instantes, al parecer dijo a los clientes de su restaurante que “cualquier cosa que la señora Taylor haga, yo puedo hacerla mejor“. Así pues, el 25 de julio de 1.911 se metió en un barril similar al que se había usado 10 años antes y… se pasó seis meses en el hospital para recuperarse de la fractura de mandíbula y las múltiples fracturas de piernas que le provocó la caída. Lo consiguió, no con tanto estilo como la señora Taylor, pero fue el primer hombre en saltar.
  • Jean Albert Lussier (1.892-1.971). Este canadiense saltó el 4 de julio de 1.928 en el interior de una bola hecha con acero y revestida de una gruesa capa de goma. Aunque un tanto magullado, pudo celebrar su hazaña ante el gentío que se agolpaba en la orilla.
  • George A. Stathakis (1.884-1.930). Este cocinero griego emigrado decidió saltar en un barril hecho de acero y madera el día 5 de julio de 1.930, acompañado de una tortuga que era su mascota. George sobrevivió al salto, aunque el barril estaba cerrado herméticamente y tardaron 18 horas en dar sacado el barril de detrás de la cortina de agua en la que quedó tras el salto. Cuando lo abrieron, George se había asfixiado, aunque su tortuga seguía viva.
  • Nathan Boya (n. 1.931). Su nombre real era William Fitzgerald, aunque hacía llamarse Nathan Boya. El 15 de julio de 1.961 se introdujo en una bola de similares características a la empleada por Jean Lussier, aunque algo más grande, y se dejó caer por las cataratas. Fue un completo éxito, pero según salió del agua fue arrestado y multado con 100 dólares por no haber pedido permiso para saltar.
  • Karel Soucek (1.947-1.985). Este inventor de origen checo ideó un barril metálico con el que tirarse desde las cataratas. El día 2 de julio de 1.984 se tiró y demostró que era muy seguro al salir prácticamente ileso del percance. No obstante, un año más tarde moriría en el mismo barril por un error de cálculo en el Astrodome de Houston, algo que habíamos comentado aquí.
  • Steve Trotter (n. 1.962). Fue la primera persona que saltó exitosamente en dos ocasiones, el 18 de agosto de 1.985 y el 18 de junio de 1.995. Había intentado saltar sin permiso el 16 de agosto del 85, pero fue detenido por las autoridades.
  • John “Dave” Munday (n. 1.937). Intentó saltar el día 28 de julio de 1.985, aunque echaron el barril al río a dos kilómetros de las cataratas y las autoridades lo vieron, por lo que la empresa eléctrica que había (la Ontario Hydro) cerró el flujo de agua y el barril encalló. Lo volvió a intentar el 5 de octubre de ese año logrando saltar con éxito. El 26 de septiembre de 1.987 fue sorprendido cuando intentaba volver a saltar.
  • Jeffrey Petkovich y Peter DiBernardi. El día 28 de septiembre de 1.989 se convirtieron en los primeros en saltar en dúo dentro de un barril. Cuando salieron del agua los esperaban sendas multas de 1.500 dólares por hacer acrobacias ilegales.
  • Kirk Jones (n. 1.963). Es la única persona que se ha tirado por las cataratas vestida en ropa de calle cuya meta era sobrevivir y no suicidarse. Sin ninguna clase de protección saltó por las cataratas el día 20 de octubre de 2.003, resultando prácticamente ileso salvo por algunas magulladuras que se produjo contra el lecho del río. Cuando salió fue arrestado inmediatamente y condenado a pagar una multa de 4.500 dólares.

Por supuesto, estas 11 personas no han sido las únicas en saltar. Ha habido bastante gente que ha muerto en el intento, bien sea en barril, kayak o en cualquier otro método, pero sin embargo ganan de largo las más de 5.000 personas suicidas cuyos cadáveres han aparecido en la zona desde el año 1.850 que se tiene el primer registro.

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