Alekséi Stajánov, minero y estajanovista

Publicado: 25 diciembre, 2012 en Personajes
Alekséi (derecha de la imagen) a punto de ponerse al tajo

Alekséi (derecha de la imagen) a punto de ponerse al tajo ante la mirada de un compañero

Alekséi Grigórievich Stajánov nació el 3 de enero de 1.903 en Lugovaya, una pequeña localidad situada muy cerca de Oriol (Rusia). Descendiente de una familia de mineros, su futuro estaba claro: trabajar en la extracción de carbón. En el año 1.927 se transladó a lo que hoy es Ucrania, concretamente a la zona minera cercana a Kadievka, al este del país. Allí, en la mina de Tsentralnaia-Irmino, Desarrolló una buena aptitud para el trabajo, lo que le sirvió para ir ascendiendo en la cadena de mando debido a que su productividad eclipsaba de vez en cuando a la de algunos compañeros juntos. Apelando a la idea del esfuerzo que por entonces reinaba en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), los mandos incentivaban la producción personal con diversos priovilegios, en un esfuerzo por aumentar las ganas de trabajar de sus empleados. Lo que no sabían era que estaban ante un fenómeno minero y que, gracias a Alekséi, las cosas cambiarían mucho en la mina.
Alekséi trabajó primero como ayudante de operario de martillo neumático, un puesto bastante incómodo que equivale al de peón en la construcción (por ejemplo). Sus funciones eran atender los requerimientos de su encargado en todo momento. Al ser un trabajo que le gustaba, desde el año 1.933 su “jefe” le permitía ir practicando con el martillo, algo en lo que en poco tiempo adquirió una más que notable destreza. A principios del año 1.935 se presentó a una selección de picadores y la pasó sin ninguna clase de problemas. Sus examinadores se quedaron sorprendidos de que aquel chaval fuese tan sumamente rápido abriéndose camino, con lo que al día siguiente ya empezó en su nuevo puesto. Sin embargo nadie podía esperarse era lo que ocurrió el 31 de agosto de ese mismo año, 1.935. Ese día, y en el transcurso de tan sólo 5 horas y media, Alekséi arrojó una producción de 102 toneladas de carbón extraído. Dicho así no parece muy exagerado, pero es que la producción diaria del minero medio estaba en torno a las 7 toneladas; en un sólo turno había extraído más carbón que 14 de sus compañeros juntos. Y si bien asombró a todo el mundo con esta hazaña, lo que hizo 20 días más tarde lo hizo entrar de cabeza en el Olimpo de los héroes del trabajo. No es que superase su marca, si no el hecho de la manera de sobrepasarla. El 19 de septiembre, en el “Gran Turno” como se conoció ese día desde entonces, Alekséi arrojó una cifra de 227 toneladas, dejando incluso en ridículo su primera marca. Las autoridades no tardaron en encontrar utilidad a la hazaña: había nacido el Estajanovismo o, lo que es lo mismo, el trabajo hasta el agotamiento de manera voluntaria.
Como dato anecdótico, la expresión de “trabajar a destajo” que tanto nos suena proviene directamente de la figura de Alekséi Stajánov.
El tiempo siguió pasando y la mina se convirtió en una de las más productivas de toda la Unión Soviética gracias al clima de competencia que había entre los compañeros, a pesar de ser una mina que contaba con muy poco personal. Poco, pero de primera. Alekséi fue enviado a dar charlas a otras minas ya que, en su papel de auténtica celebridad, motivaba a la gente con la que hablaba de trabajo.
Poco después fue relevado del trabajo manual y enviado a la Academia Industrial de Moscú para formarlo convenientemente en ingeniería de minas. Cuando se graduó, en el año 1.941, fue enviado a Karagandá, en Kazajistán, donde fue nombrado director de una de las minas menos productivas. Apelando a la fama de su nuevo director, los encargados de ella trataron de dar entusiasmo a los empleados, algo que consiguieron de manera casi instantánea cuando convencieron al propia Alekséi de que bajase a la mina.
Dos años más tarde sería relevado del puesto por un antiguo compañero de la mina de Tsentralnaia-Irmino y enviado a Moscú para trabajar directamente en el Ministerio de Minería del Carbón. Tras estar 14 años como asesor de confianza del ministro, ascendió a subdirector general del sector hasta 1.974, año en que se jubiló. En sus últimos años en activo compaginó sus labores con un puesto de diputado en el Sóviet Supremo, un puesto concedido en reconocimiento a su trayectoria cuyo carácter era más bien honorífico que real. De hecho, no hay constancia de una labor propia como diputado.
Alekséi Stajánov falleció el 5 de noviembre de 1.977 y Kadievka, la ciudad que había visto crecer el mito, cambió oficialmente su nombre por el de nombre de Stajánov en 1.978.

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comentarios
  1. Alejandro dice:

    La expresión trabajar a destajo no proviene de este personaje aunque resulta curiosa la coincidencia

Pues yo opino que

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