El rastro que vamos dejando

Publicado: 24 diciembre, 2012 en Animaladas, Bichos, Denuncia
El dodo, el más conocido habitante de las islas Mauricio

El dodo, el más conocido habitante de las islas Mauricio

Nosotros los humanos somos unos seres que en la actualidad dominamos el planeta, al igual que vienen haciendo los mamíferos desde hace unos 65 millones de años, o lo habían hecho los dinosaurios anteriormente. Aunque tal vez se pueda considerar que lo nuestro no es un dominio, si no un abuso de poder. Tenemos literalmente la vida de nuestros compañeros de planeta en nuestras manos, y aunque hoy en día empecemos a concienciarnos de que compartir este planeta es nuestro deber y no una simple opción, no siempre ha sido así. La presente entrada es una pequeña recopilación de aquellas especies animales (o géneros enteros) que por nuestra acción directa ya no están con nosotros.
No es, ni de lejos, una lista que incluya todos los animales que han ido desapareciendo, es sólo un pequeño ejemplo de lo que el desconocimiento del entorno por nuestra parte ha ido causando a varias especies.  Desde luego que no sólo ha sido la caza lo que los ha exterminado; también han contribuído otros factores como la deforestación, la contaminación ambiental y, aunque suene extraño, la introducción de animales ajenos a otros ecosistemas.

    • Aphanapteryx bonasia. Conocida como “rascón rojo”, esta ave no voladora endémica de la isla de Mauricio fue cazada hasta su extinción por los europeos. La última vez que se la mencionó fue en el año 1.693.
    • Aptornis. Eran un género de aves gruiformes de gran tamaño oriundas de Nueva Zelanda que fueron cazadas hasta su extinción por los primeros colonizadores de las islas, los polinesios.
    • Ara tricolor. El guacamayo cubano fue capturado en masa debido a sus hermosos colores, lo que lo hacían muy atractivo como mascota. La tremenda deforestación a la que se sometió a Cuba durante su colonización ayudó también a reducir su número. El último ejemplar capturado data del año 1.864.
    • Atelopus longirostris. La rana arlequín era una rana oriunda de Ecuador de la que no se sabe nada desde 1.989. Su número mermaba a un ritmo muy rápido hasta que dejaron de verse. Se cree que la causa de su desaparición está relacionada con la pérdida de hábitat y con la quitridiomicois, una enfermedad fúngica infecciosa que se cree que extendió el ser humano accidentalmente. (NOTA: esta enfermedad está haciendo declinar a numerosas poblaciones de anfibios)
    • Atelopus vogli. Otra especie de anuro endémico de Venezuela del que no se sabe nada desde 1.993. Se cree que corrió la misma suerte que A. longisrostris.
    • Canis lupus hattai. Subespecie de lobo gris natural de la isla de Hokkaidō (Japón) que fue envenenado por los agricultores locales creyendo que era un riesgo para su ganado. El último ejemplar fue visto en 1.889.
    • Canis lupus hodophilax. Otra subespecie de lobo gris que habitaba el resto del archipiélago japonés. A los envenenamientos masivos hubo que sumarle un brote de rabia que acabó de sellar el destino de estos lobos. El último ejemplar conocido murió en 1.905.
    • Capra pyrenaica lusitanica. Subespecie de cabra montés que habitaba el noroeste de la Península Ibérica. Fue cazada hasta su extinción en los montes de Galicia y Portugal. El último ejemplar abatido lo fue en 1.892.
    • Capra pyrenaica pyrenaica. El bucardo fue otra subespecie de cabra montés que habitó el noreste de la Península Ibérica. El último ejemplar, una hembra llamada Celia, murió accidentalmente al quedar debajo de un árbol caído el 5 de enero de 2.000.
    • Caracara lutosa. El caracara de Guadalupe era un falcónido endémico de la Isla de Guadalupe (México) que fue cazado intencionadamente para proteger a los cabritillos, presas bastante comunes en esta especie. El último ejemplar conocido murió en 1.902.
    • Conuropsis carolinensis. La cotorra de Carolina fue un ave muy abundante en tiempos, pero que por su tendencia a juntarse en grandes bandadas en los sembrados suscitó las iras de los agricultores. Entre las labores de exterminio y las enfermedades transmitidas por aves de corral, sucumbieron a principios del s. XX. El último ejemplar mantenido encautiverio murió en el zoo de Cincinnati el 21 de febrero de 1.918
    • Coturnix gomerae. La codorniz canaria fue un ave que vivió en las Islas Canarias hasta la llegada de los primeros pobladores. Al ser aves que volaban con mucha dificultad, cayeron pronto presa tanto de aborígenes como de gatos y ratas que habían acompañado a éstos en su viaje.
    • Dusicyon australis. El zorro-lobo de las Malvinas era un cánido que había resistido la extinción de su especie refugiándose en las Islas Malvinas (o las Falkland, según se hable con un argentino o con un británico). Los colonos británicos los cazaron ampliamente en un remedo de su tradicional caza del zorro. Los granjeros, además, los veían como una amenaza para su ganado, por lo que los que no fueron cazados fueron envenenados. El último ejemplar fue abatido en 1.876.
    • Ectopistes migratorius. La paloma migratoria fue una especie que abundó mucho en los Estados Unidos, reuniéndose en grupos de varios millones de ejemplares. Fue cazada para aprovechar su carne, pero de un modo totalmente irracional. Esta ave en apenas 100 años pasó de ser una de las aves más abundantes del mundo a la extinción. El último ejemplar (mantenido en cautiverio) murió el 1 de septiembre de 1.914.
    • Gazella saudiya. La gacela saudí residía en la Península Arábiga. El ser humano la cazó pensando que era una simple gacela común hasta que en la década de los ’80 se realizaron estudios genéticos y se descubrió que era una especie diferente. Tras más de 30 años sin ver a ningún ejemplar, fue declarada extinta en 2.008.
    • Harpagornis moorei. El águilla de Haast fue sin duda el mayor miembro de entyre las águilas. Con una envergadura de hasta 3 metros y un peso de hasta 15 kilogramos, esta ave representaba un peligro para los primeros habitantes de Australia, quienes la llevaron a la extinción tanto por su caza directa como por la caza de sus presas.
    • Hippotragus leucophaeusEl antílope azul era un bóvido que residía en la zona de El Cabo (sur de Sudáfrica). Fue descrito por primera vez en el siglo XVII, cazado en masa y extinguido apenas 200 años después. El último ejemplar conocido fue abatido en 1.899.
    • Hydrodamalis gigas. La vaca marina de Steller fue el más grande de los sirenios, llegando los ejemplares adultos hasta los 8 (e incluso 10) metros de longitud. Descrita en el año 1.741, despertó la codicia de los pescadores que la cazaron masivamente por su grasa, carne y piel. En el año 1.768, 27 años después de ser descubierta, fue abatida la última de las vacas marinas.
    • Incilius periglenes. El sapo dorado de Monteverde (Costa Rica) era una especie de batracio anuro de pequeño tamaño cuyo rango de distribución se ceñía a unos pocos bosques de esta zona costarricense. La aparición de una enfermedad conocida como quitridiomicosis y la rápida deforestación de su lugar de origen contribuyeron a que no haya sido visto desde 1.989.
    • Lagorchestes leporides. El wallaby oriental fue en su día una especie muy abundante que se encontró con la competencia directa del ganado importado por los primeros colonos ingleses y por la aparición de dos nuevos depredadores: el zorro y el gato doméstico. El último ejemplar visto fue una hembra moribunda en agosto de 1.889.
    • Uno de los últimos baiji fotografiados

      Uno de los últimos baiji fotografiados

    • Lipotes vexillifer. El baiji o delfín del Yangtsé es una de las pocas especies de delfín que viven en agua dulce. Funcionalmente extintos, los baiji vieron mermada su población a causa de la contaminación ambiental, la construcción de presas y, sobre todo, la sobrepesca de sus presas. Aunque a veces se anuncian avistamientos, quedan muy pocos como para mantener la especie.
    • Megaladapis edwardsi. El lémur gigante era una especie de lémur de gran tamaño (hasta 130-140 kgs. de peso) que vivía en Madagascar. La llegada de los primeros pobladores hace unos 1.700 años supuso un duro golpe porque los cazaban en masa. Se cree que se extinguieron hace unos 500 años.
    • Monachus tropicalis. La foca caribeña era un fócido de pequeño tamaño que habitaba el mar Caribe. La llegada de los colonizadores españoles empezó a mermar su población para aprovechar su carne y su grasa. Más recientemente se organizó una campaña de erradicación porque se creía que mermaban los bancos de peces. Se declaró extinta oficialmente en el año 2.008.
    • Myotragus balearicus. La cabra-rata balear fue una pequeña especie de mamífero artiodáctilo residente en varias de las islas Baleares que se extinguió hace unos 5.000 años. Se cree que entre un cambio climático y la llegada de los primeros pobladores humanos su población decayó hasta extinguirse finalmente.
    • Mustela macrodon. El visón marino era un mustélido que habitaba las aguas costeras del este norteamericano. Similar en apariencia al visón americano, su tamaño era prácticamente el doble. Fue cazado hasta la extinción por su pelaje, abatiéndose el último ejemplar en 1.894.
    • Onychogalea lunata. El canguro de rabo pelado habitó el bosque abierto del oeste de Australia, viéndose afectado por los zorros y gatos introducidos por el ser humano. La competencia directa de los conejos también ayudó en el declive de su población. No se ha visto uno desde los años ’50 del s. XX.
    • Panthera leo melanochaitus. El león del cabo era una subespecie de león africano que habitaba el sur de África, siendo la más grande de las allí presentes. Considerado un trofeo de caza y a la vez una amenaza para el ganado por los colonos, fue cazado hasta su extinción total. El último ejemplar fue abatido en 1.866.
    • Panthera tigris balica. El tigre de Bali fue la más pequeña de las subespecies de tigre que había en el sureste asiático que fue cvazado hasta su extinción en 1.937. Igual suerte corrieron el tigre de Java (Panthera tigris sondaica) en 1.979 y el tigre persa (Panthera tigris virgata) en la década de los ’80.
    • Paschalococos disperta. La palmera de Pascua fue un género monotípico de palmeras endémica de las Isla de Pascua que fue talada hasta su total extinción por los habitantes de la isla. Era la única madera que podían obtener para sus canoas, con lo que su extinción ocasionó también el declive de la civilización  Rapa Nui. Se cree que se extinguió hacia el año 1.650.
    • Pezophaps solitaria. El solitario de Rodríguez era un ave columbiforme endémica de la isla de Rodrígues. Entre la caza abusiva y la introducción de gatos que comían sus huevos, la especie declinó hasta extinguirse sobre 1.760.
    • Pinguinus impennis. El alca gigante era una especie de alca que había perdido la capacidad de volar. Muy semejante a los pingüinos, esta excelente nadadora y buceadora vivía dispersa por todo el Atlántico Norte. la caza indiscriminada por sucarne y por sus huevos llevaron a que la última pareja fuese cazada mientras estaban en su nido en la isla de Eldey el 4 de junio de 1.844.
    • Podarcis lilfordi rodriquezi. Esta subespecie de lagartija balear habitaba únicamente en el pequeño islote de Las Ratas, situado enfrente a la ciudad de Mahón (Menorca), el cual fue arrasado para la ampliación del puerto de la ciudad en la década de los ’50 del siglo pasado. Sólo se conservan 4 ejemplares metidos en formol en otros tantos museos.
    • Podiceps andinus. El somormujo colombiano era un ave zambullidora a quien afectó mucho el deterioro de las lagunas donde residía. Esto, unido a la sobreexplotación de los recursos pesqueros provocó su declive y su extinción en torno a 1.977.
    • Prolagus sardus. La pika sarda era un lagomorfo de gran tamaño al que los primeros observadores calificaron de “rata enorme”, aunque no se trataba de un roedor propiamente dicho. Fue cazada por la amenaza que suponía para los cultivos del ser humano. La última vez que fue mencionado un ejemplar vivo fue en 1.774.
    • Raphus cucullatus. El dodo es quizás el ejemplo más característico de una especie animal extinta por la acción directa del ser humano. Habitante de las islas Mauricio, era un ave no voladora que al no tener depredadores era sumamente curiosa, lo que lo llevó a ser cazada en masa. La última vez que se vio un dodo vivo oficialmente fue en 1.662, aunque hay avistamientos no documentados posteriores, en 1.674 y en 1.690.
    • Rheobatrachus silus. La rana gástrica australiana era conocida por incubar sus huevos en el interior del estómago, algo para que se cortaba la producción de jugos gástricos (de ahí su nombre común). No se ha visto un ejemplar desde 1.981.
    • Rucervus schomburgki. El ciervo de Schomburgk era un cérvido de pequeño tamaño oriundo de las llanuras de Tailandia. Fue cazado en masa por los colonizadores británicos debido a su excelente carne. El último ejemplar fue abatido por un aldeano borracho en las cercanías del templo budista donde estaba como mascota en el año 1.938.
    •  Santalum fernandezianum. El sándalo de Juan Fernández era un árbol de madera aromática que fue talado en masa para obtener maderas para la elaboración de figuras religiosas. Se cree que el último de ellos fue talado en 1.908 en uno de los islotes del archipiélago de Juan Fernandez.
El último tigre de Tasmania, "Benjamin", en 1.934

El último tigre de Tasmania, “Benjamin”, en 1.934

  • Sceloglaux albifacies. La lechuza de cara blanca o Whēkau (nombre maorí) era una lechuza de tamaño mediano que vivía en Nueva Zelanda. Con el auge de los museos fue capturada en gran cantidad, aunque también estaba amenazada por los gatos domésticos que comían sus presas y depredaban en sus nidos. La última fue vista en 1.914.
  • Threskiornis solitarius. El ibis de Reunión era un pájaro columbiforme incapaz de volar que habitaba la isla de Reunión. Al igual que el dodo y el solitario de Rodríguez, fue cazado hasta su extinción. No ha sido visto desde 1.710.
  • Thylacinus cynocephalus. El tilacino o tigre de Tasmania fue un marsupial carnívoro que habitó tanto Australia como Tasmania, aunque su última población estuvo en esta pequeña isla. Después de desaparecer de Australia antes de la llegada del hombre, fue muy abundante en Tasmania, aunque allí se le acabó considerando una amenaza para el ganad y fue exterminado. El ejemplar que aparece en la foto vivió tres años en cautiverio en el zoológico de Hobart, antes de fallecer el 7 de septiembre de 1.936 por un error humano. Lo dejaron expuesto a la intemperie sin ningún lugar donde refugiarse y el choque térmico entre el día y la noche (muy acusados en aquella época) acabaron con su vida. Con Benjamin se extinguió una especie que, curiosamente, se intenta clonar en la actualidad.
  • Ursus arctos crowtheri. El oso del Atlas fue una subespecie de úrsido que habitaba la cordillera del Atlas, en el norte de África. La caza y la destrucción de su hábitat propiciaron su extinción, declarada desde 1.867. Estos eran los osos que los romanos empleaban en sus espectáculos de lucha contra animales.

Pues yo opino que

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