Baychimo, el insumergible

Publicado: 25 marzo, 2012 en Barcos
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El Baychimo en el hielo canadiense

A principios 1.914 se botó un barco en la dársena nº 420 del astillero Lindholmens Mek. Verks. A/B en Gotemburgo (Suecia). Se trataba de un barco mercante de 70 metros de eslora que recibió el nombre de Ångermanelfven. Inicialmente el Ångermanelfven se empleó para hacer rutas comerciales entre diversos puertos suecos y el de Hamburgo, uno de los más grandes del mundo que está situado en Alemania. Meses después de la botadura del barco estalló la Iª Guerra Mundial, lo que dificultó un tanto el transporte. Cuando la guerra finalizó, elÅngermanelfven pasó a manos de la Hudson’s Bay Company, una compañía británica con sede en Ardrossan (Escocia). En el año 1.921 cambiaron su nombre por el de Baychimo y lo destinaron al comercio de pieles entre Gran Bretaña y las costas de Canadá y Alaska. Tras varios años de viajes exitosos, el Baychimo sufrió un percance grave al quedar atrapado en el hielo a medio kilómetro de Barrow (norte de Alaska) el 1 de Octubre de 1.931.
Tras este incidente, y en plena tormenta de nieve, sus tripulantes caminaron sobre el mar helado hasta llegar a la cercana población para refugiarse de la tormenta y esperar a que el barco se liberase. Dos días más tarde, a primera hora de la mañana, pudieron regresar y notaron que el barco estaba a punto de ser liberado del hielo; a mediodía pudieron seguir navegando.
Sin embargo los problemas aún no se habían acabado.
Cinco días más tarde, el 8 de Octubre, la situación se repetía. El barco volvió a quedar atrapado en el hielo, aunque esta vez en pleno Océano Ártico y lejos de poblaciones. Tras estar atrapados durante casi una semana, 22 miembros de la tripulación fueron rescatados por un avión enviado por la empresa propietaria. Otros 15 se quedaron con suministros para varios meses, con la orden de esperar a que el barco se liberase y pudiese ser apartado de aquella zona. Construyeron una cabaña de madera en un islote que asomaba por encima del mar helado para esperar, en previsión de que se abriese alguna vía de agua en el barco y se pudiesen hundir con él.
El 24 de Noviembre de 1.931 se desató una tormenta de nieve que duró una semana y que retuvo a los 15 marineros en el interior de su cabaña. Cuando finalmente la tormenta remitió y pudieron salir no encontraron rastro del barco, por lo que prensaron que se habría hundido. Encontra de lo que creían, un pescador de focas inuit les avisó de que su barco no se había hundido; él lo había visto a una distancia de unos 70 kilómetros (~40 millas) de donde se encontraban. Con ayuda de varios inuits lo graron llegar cerca del barco, y sus colaboradores los acercaron hasta él en sus canoas. Tras una inspección determinaron que los continuos choques contra el hielo habían deteriorado gravemente el casco del barco y concluyeron que no aguantaría el resto del invierno, por lo que vaciaron las pieles que había en la bodega y lo abandonaron.
A pesar de su estado el Baychimo se negó a hundirse, y empezó su legendario periplo por el océano sin tripulación que le llevaría a ser visto en varias ocasiones a lo largo de las décadas siguientes.
Pocos meses más tarde fue visto a casi 500 kilómetros de la zona donde fue abandonado por varios pescadores locales.
En Marzo de 1.932 un hombre que viajaba hacia Nome con su trineo tirado por perros observó al Baychimo navegando tranquilamente a la deriva cerca de la costa Este de Alaska, a una considerable distancia de donde fue abandonado. Su presencia en la zona fue corroborada tres meses más tarde por una partida de prospectores petrolíferos que afirmaron haberlo visto unos 100 kilómetros al norte de allí, en consonancia con las mareas predominantes.
En Marzo de 1.933 un grupo de caza de un poblado yupik observaron al barco nuevamente atrapado en el hielo, lo que les sirvió de refugio durante una tormenta de nieve que duró 10 días.
Cuando se difundió esta noticia la empresa propietaria decidió estudiar el envío una partida de rescate. Aunque había pasado ya mucho tiempo sin ninguna clase de mantenimiento y era muy probable que el casco de acero estuviese seriamente dañado, los propietarios decidieron intentarlo más como un rescate romántico que como un rescate útil (el barco había sido vaciado antes de su abandono). Sin embargo la nave se encontraba demasiado adentrada en el mar como para que no representase un desastre económico, por lo que decidieron que el Baychimo se quedase donde estaba hasta que se hundiese finalmente.
En Junio de 1.934 unos exploradores que iban en una goleta lo encontraron y lo abordaron, aunque debido al pésimo estado de su cubierta de madera no llegaron a intentar remolcarlo.
El Baychimo fue cayendo en el olvido y dado por hundido debido al tiempo pasado en un mar tan tormentoso hasta que fue visto en Septiembre de 1.935 junto a la costa de Alaska nuevamente.
El capitán Hugh Polson intentó una nueva maniobra de rescate en Noviembre de 1.939, aunque debido a la época empezaron a ver numerosos témpanos de hielo que podrían comprometer su seguridad y el rescate fue abortado.
Entre 1.939 y 1.962 fue visto a la deriva en numerosas ocasiones, a veces cerca de la costa y a veces lejos en el mar.
El último avistamiento confirmado corresponde nada menos que a 1.969, 38 años después de haber sido abandonado. Nadie se habría esperado que un barco con casco de acero sin ninguna clase de mantenimiento hubiese aguantado casi 40 años de choques contra placas de hielo, congelación y fuertes vientos, pero así fue.
En el año 2.006 el Estado de Alaska puso en marcha un proyecto para saber qué fue del ya conocido como “barco fantasma del Ártico”, cuyos resultados han sido totalmente negativos. A pesar de que hay alguna gente que dice que sería posible que siguiese flotando, el tiempo juega en su contra: no se sabe de ningún casco de acero que haya resistido tanto tiempo a la intemperie, y menos en un mar tan agitado como en el que presuntamente estaría en el remoto caso de que aún estuviese flotando.
A día de hoy, 80 años después de ser abandonado, se desconoce donde está el Baychimo.

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comentarios
  1. […] en la década de 1.930, cuando más abundaron estas historias, era sencillamente ridículo. Baychimo sólo hay uno, recordemos Tras el estallido de la IIª Guerra Mundial la tecnología marina se […]

Pues yo opino que

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