El gran Belzoni

Publicado: 4 marzo, 2012 en Antiguo Egipto, Personajes

Giovanni Batista Belzoni, retrato hecho por William Brockedon

Giovanni Batista Belzoni, conocido como “El gran Belzoni” nació el día 5 de Noviembre de 1.778 en Padua (Italia), siendo uno de los 14 hijos de un barbero natural de Roma. Entre 1.794 y 1.795, con 16 años, el joven Giovanni decidió ir a la ciudad natal de su padre con el objetivo de “estudiar hidráulica”, un simple pretexto ya que en realidad su intención era bastante distinta. La verdadera intención del joven era, al parecer, la de hacerse monje y lograr que después lo enviasen a recorrer mundo después como misionero. Ya desde siempre el joven Giovanni mostraba una fascinación por viajar, aunque el gran tamaño de su familia se lo impedía ya que, si bien su padre era un hombre relativamente adinerado para ser un barbero, en su hogar vivían al menos 16 personas -el matrimonio y sus hijos-.
Desafortunadamente para él, en el año 1.798 las tropas francesas ocuparon la ciudad de Roma, lo que lo obligó a marcharse para no sucumbir en alguna algarada callejera. Tras deambular por buena parte de Europa, decidió instalarse el Holanda en el año 1.800, país relativamente seguro en aquellas fechas y donde se ganó la vida como barbero. Giovanni era un hombre con una enorme corpulencia y una elevada estatura; cuentan las crónicas que el joven medía en torno a 2’06 metros de estatura, lo que le granjeó el apodo de “el gran Belzoni”.
En Holanda empezó a ser conocido tanto por sus habilidades como barbero como por su afición a estar de juerga, lo que a veces se traducía en situaciones tensas y que a la postre acabaría obligándolo a marcharse de Amsterdam para no acabar preso por sus varias peleas. De Holanda se dirigió a Inglaterra, país al que llegó en el año 1.803. Aprovechándose de su gran tamaño, se ganó la vida exhibiéndose como forzudo en los circos que a la sazón eran muy populares. Allí conoció a una mujer que también trabajaba en espectáculos como forzuda. Su nombre era Sarah Bane y se acabarían casando meses después de conocerse. El matrimonio Belzoni continuó trabajando en espectáculos circenses e iniciaron una gira por parte de Europa con su circo a partir del año 1.812. Fueron a España, Portugal y Sicilia, para llegar a Malta en el año 1.815. Allí conoció a un hombre llamado Ismael Gibraltar, un personaje que era un emisario de Mehmet Alí, el llamado “padre del Egipto moderno”. Ismael se encontraba desarrollando un ambicioso programa de irrigación y obtención de tierras de labradío, para lo cual viajaba buscando soluciones. Giovanni le dijo que había ideado un sistema de bombeo de agua totalmente novedoso y mucho mejor que los que había en la época, por lo que se le permitió ir al palacio del pachá Mehmet Alí a mostrarlo. A pesar de que su rueda hidráulica funcionaba de un modo correcto, el pachá finalmente no aprobó el proyecto y Giovanni se encontraba en Egipto y sin trabajo. Por fortuna para él un amigo llamado Johann Ludwig Burckhardt (1.784-1.817) que era experto en egiptología lo remitió a Henry Salt, quien era en aquellas fechas el cónsul general británico en Egipto.

Busto de "El joven Memnón" (en realidad es Ramsés II)

El señor Salt tenía un gran interés en el lucrativo negocio que era por aquel entonces el contrabando de antigüedades egipcias, e instó a Giovanni a trasladarse al Ramesseum en Tebas. Allí se había descubierto recientemente el busto conocido como “El joven Memnón” y deseaba trasladarlo a Inglaterra, pero era una escultura de gran tamaño y no sabían cómo moverla sin dañarla. Finalmente, gracias a los conocimientos de Giovanni sobre hidráulica, lograron que la estatua de 7 toneladas de peso saliese del templo y acabase finalmente llegando a Londres en el año 1.818. Fue instalada en el Museo Británico de Londres donde hoy en día aún puede ser contemplada.
Esta toma de contacto con las antigüedades egipcias hicieron que el matrimonio Belzoni tomase en cuenta lo lucrativos que podrían ser dichos objetos; no en vano, el busto se vendió a museo londinense por la nada desdeñable cifra de 2.000 libras esterlinas de la época, una pequeña fortuna. Decidieron, por tanto, dedicarse a la exploración de las ruinas egipcias.
Su búsqueda los llevó al Gran Templo de Edfú, a las islas de Elefantina y File y hasta el templo de Abu Simbel, templo que fue limpiado de arena por ellos y su equipo en 1.817. Después se dirigió a Karnak, donde empezó a excavar en diversos lugares. En todos estos lugares encontró restos que pudo vender con relativa facilidad, pero también se topó con quien sería su rival en la carrera por los descubrimientos de reliquias egipcias: Bernardino Drovetti. Bernardino era por aquel entonces cónsul italiano en Egipto, lo que le facilitaba conseguir permisos de excavación exclusivos. Ambos competían entre sí por llegar antes que el otro a cualquier lugar primero, lo que se solía traducir en exclusividad. No obstante, Bernardino tenía muchísimos más recursos que Giovanni, y por lo tanto solía ganarle.
Un tanto desesperanzado por todo esto (su única victoria había sido el templo de Abu Simbel porque Bernardino lo había dejado por imposible), empezó a pensar en los lugares donde podrían ocultarse tumbas de faraones. Al principio, se erigían en monumentales edificios, pero esto implicaba que fuesen saqueadas poco tiempo después. Los ingenieros egipcios dieron con una solución que era ocultar totalmente las tumbas; sin embargo, ni Giovanni ni Bernardino sabían dónde podía ser.
Paseando por las cercanías de Luxor, Giovanni se dio cuenta de que en una pared de roca había una especie de fisura de más de un metro de ancho que estaba rellenada con rocas pequeñas, algo que atrajo su interés ya que no se trataba de una formación natural. Con ayuda de su equipo empezó a sacar aquellas rocas y de pronto se encontró con una entrada; había descubierto la entrada a la hoy conocida como KV17, la tumba de Sethy I.
Esta tumba es probablemente la de mayor belleza ornamental, y aún es frecuente ver su nombre como “la tumba de Belzoni”. Allí fue donde Giovanni se consagró como descubridor de tumbas, iniciando el largo camino de exploración en el Valle de los Reyes.
En el año 1.819 regresó a Londres, ciudad a la que llevó numerosos hallazgos realizados en la tumba de Sethy I, así como una copia de los numerosos grabados que había en las paredes. Después de exponerla en Londres entre 1.820 y 1.821, decidió llevarla a París, donde al año siguiente se reunían multitudes para ver la réplica de la gran tumba. Esta exposición itinerante le permitió obtener buenas sumas de dinero, pero todo el tiempo pasado en Egipto había hecho de Giovanni alguien diferente y ya no se sentía a gusto en la ciudad, por lo que regresó a África poco tiempo después.
De vuelta en Egipto, empezó a pensar en nuevos retos y en 1.823 se dirigió hacia África Occidental, con la idea de llegar hasta la sagrada ciudad de Tombuctú. El reino de Marruecos le impidió cruzar sus dominios, por lo que se decantó por seguir la ruta marítima por la costa de Guinea, mucho más larga. Llegó hasta el reino de Benín, donde cayó enfermo de disentería en un pueblo llamado Gwato y falleció.
Otra versión dada por Richard F. Burton nos cuenta que Giovanni murió a consecuencia de un asalto perpetrado por alguna tribu nómada, pero Sarah confirmó que su marido había fallecido por enfermedad. De vuelta a Londres, su viúda publicó sus dibujos sobre las tumbas reales de Tebas.

En el año 2.005 la BBC hizo un documental de ficción sobre el descubrimiento de la tumba KV17 y la limpieza de Abu Simbel; podéis verlo aquí 😉

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