El árbol del Teneré

Publicado: 21 febrero, 2012 en Árboles
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El Árbol del Teneré en 1.961

La región de Teneré, en Níger, es una zona muy conocida del desierto del Sáhara; a veces, incluso, la gente se refiere a dicha zona como “desierto del Teneré”, aunque para ser precisos hay que señalar que tan sólo es parte de otro desierto, no constituye uno por sí mismo. Buena parte de su fama se la debe a Thierry Sabine, el creador del Rally Dakar. Thierry estaba participando con una Yamaha XT 500 en el Costa de Marfil-Costa Azul, un rallie de tierra que discurría entre Abiyán (Costa de Marfil) y Niza (Francia), cuando se perdió en el desierto en 1.977. Tras dos días y dos noches solo, la organización del rallie logró encontrarle gracias a que Thierry hizo una cruz con piedras para indicar donde estaba y dicha construcción fue vista desde una avioneta. Dos años más tarde, en 1.979, Thierry crearía el ya famoso rallie Dakar. Sin embargo, que esa prueba deportiva la recorriese no era la única peculiaridad de esta región. Lo más llamativo de la zona es que allí había un árbol. Sí, uno solo.
El Sáhara (nombre que significa “desierto” literalmente en árabe) no siempre fue tal y como lo conocemos hoy en día, si no que en tiempos pasados fue una zona selvática. Lo fue hasta hace unos 2’5 millones de años, época en la comenzó su desertificación.
Hasta el siglo XX había algunas zonas que contaban con árboles, entre ellos acacias. Y de uno de estos grupos de acacias quedó un único individuo que durante mucho tiempo fue considerado el árbol más solitario y aislado del planeta Tierra ya que no había ningún otro árbol en 400 kilómetros a la redonda. De hecho, fue empleado como referencia para numerosas caravanas y era el único árbol solitario representado en mapas.
Se trataba de una Acacia tortilis radianna, subespecie bastante abundante en las zonas desérticas del norte de África.
Entre finales de 1.938 y principios de 1.939 se decidió excavar un pozo de agua al lado del árbol; su presencia, lógicamente, era buen indicativo de la presencia de agua 😉
Al llevar a cabo el proyecto se dieron cuenta de que este árbol tenía unas raíces muy profundas, ya que había llegado al nivel freático a una profundidad de más de 30 metros. Era sin duda mucho más profundo que alto. Poco después de haber concluído el pozo, el 21 de Mayo de 1.939, el comandante del ejército francés Michele Lesourd visitó el emplazamiento y describió de la siguiente forma al árbol:

Uno debe ver el árbol para creer en su existencia. ¿Cuál es su secreto?. ¿Cómo pudo sobrevivir a pesar de la multitud de camellos que pasaban a su lado?. ¿Cómo ningún azahari permitió que algún camello comiera sus hojas y espinas?. ¿Por qué ningún tuareg que dirigía las caravanas de sal cortó sus ramas para encender fogatas? La única respuesta es que el árbol es tabú y es considerado como tal por los caravaneros.
Hay un tipo de superstición, una orden tribal, que es siempre respetada. Cada año los azahari se reúnen alrededor del árbol antes de afrontar el cruce del Teneré. La acacia se ha convertido en un faro viviente: es el último punto de referencia para los azahari que dejan Agadez para ir a Bilma o para regresar.

Sin embargo este árbol tan llamativo, aislado y sobre todo tan visible tuvo a lo largo de su solitaria vida algún que otro percance; chocaron vehículos a motor dos veces en su vida. Tiene guasa la cosa y parece de chiste, pero es cierto.
La primera vez fue certificada por el etnógrafo y explorador francés Henri Lhote, cuando en el año 1.959 llegó por segunda vez en su vida al árbol y notó que de los dos troncos que tenía en su primera visita (año 1.934) le faltaba uno. En el libro “La epopeya de Teneré” comentó:

Anteriormente, este árbol era verde y con flores; ahora es un árbol espinoso, sin color y desnudo. No puedo reconocerlo: tenía dos troncos distintos, ahora solo hay uno, más bien con un golpe en el lado que un corte a un metro del suelo. ¿Qué le sucedió a este pobre árbol?. Simple, un camión que se dirigía a Bilma lo golpeó. Pero tenía suficiente espacio para esquivarlo. El tabú, el árbol sagrado, el único a quien ningún nómada osó haber herido con sus propias manos, este árbol ha sido víctima de un golpe mecánico.

Escultura en homenaje al Árbol emplazada en su ubicación original

Sin embargo, logró sobreponerse a este accidente y siguió su solitaria existencia recibiendo alguna que otra visita. Al menos, lo hizo hasta el año 1.973. Ese año sufrió su segundo impacto por parte de un camión. Parece ser que un camionero libio que se encontraba -aparentemente- en estado de embriaguez no fue capaz de esquivarlo y lo abatió. El 8 de Noviembre de ese año, poco después de ser anunciado su fin, el Gobierno nigerino decidió trasladar al árbol muerto a la capital del país, Niamey, y exponerlo en el Museo Nacional de Níger, lugar en el que hoy en día puede ser observado.
En lugar del árbol hoy se encuentra una estatua con forma de árbol que recuerda su existencia.

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