Algo te puede comer en el Río Kali

Publicado: 6 febrero, 2012 en Bichos
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El río Kali en algún punto entre la India y Nepal

El Río Kali es un río que nace a unos 3.600 metros de altura en el distrito indio de Pithoragarh, y que en parte de su recorrido ejerce de frontera entre la India y Nepal. No se trata de un río especialmente notable en un principio, ya que recorre una modesta distancia de 350 kilómetros antes de confluír en el sagrado Ganges. A lo largo de su trayectoria se agrupan en sus orillas varios lugares conocidos como ghats. Los ghats son escalinatas en las que los hinduístas realizan sus abluciones rituales, e incluso en algunas también hay plataformas para la cremación de cuerpos y permitir que las cenizas de éstos fluyan hacia los ríos sagrados.
Como cualquier otro afluente de los 7 ríos sagrados indios, básicamente. Sin embargo, el Río Kali tiene alguna que otra peculiaridad que lo hace un tanto diferente.
En Abril de 1.998 el joven de 17 años Dil Bahada fue hasta la orilla del río con intención de darse un baño para refrescarse en compañía de su novia. Al poco de meterse en el agua algo lo arrastró hacia las profundidades. Se llevó a cabo una búsqueda de tres días en un área de cinco kilómetros a la redonda; sin embargo su cuerpo nunca fue encontrado.
Unos tres meses más tarde (las fechas varían según las fuentes) un niño de corta edad fue arrastrado bajo las aguas en el ghat de Dharma ante la atónita e impotente mirada de su padre. A pesar de que se inició de inmediato una búsqueda, su cuerpo jamás fue encontrado.
Tras 9 años sin novedades, se produjo una nueva desparición en Abril de 2.007. El joven Atal Kumar, de 18 años, estaba nadando en un tramo del río junto a un amigo cuando algo lo arrastró debajo del agua. Tras una búsqueda infructuosa, uno de los muchos bañistas de la zona llamado Surendra Bohra dijo haber creído ver una forma similar a un “cerdo alargado”.
Esta nueva desaparición originó una nueva oleada de temor y, por supuesto, llamó la atención de los medios sensacionalistas. Del revuelo que se armó, a las autoridades locales les llegaron numerosas ofertas de cazadores de recompensas y criptozoólogos, así como alguna que otra oferta real hecha por especialistas en biología y pesca como Jeremy John Wade, quien se ofreció para capturar al responsable (y aprovechar de paso para rodar un episodio de su serie de televisión, “River Monsters” 😀 ).
A pesar de que en un principio se creía que se tratase de alguna de las tres especies de cocodrílidos de la India, esto quedó rápidamente descartado. Los cocodrilos más grandes del mundo, los cocodrilos marinos o de estuario (Crocodylus porosus), si bien están presentes en la India, lo están en el Este, no en la zona Oeste y mucho menos cientos de kilómetros tierra adentro en un río de montaña.
Otra posibilidad eran los gaviales (Gavialis gangeticus), unos cocodrílidos de gran tamaño que viven en la India y Nepal. Si bien por la zona geográfica podría ser probable, los gaviales comen exclusivamente peces. A pesar de su gran tamaño tienen unas mandíbulas sumamente estrechas, lo que las hace ideales para capturar peces pero no para atrapar a una presa de gran tamaño; la presión ejercida al morder y arrastrar a un ciervo, por ejemplo, haría que se le partiesen.
La tercera especie posible serían los cocodrilos de las marismas (Crocodylus palustris), la especie más abundante con diferencia en la India. El problema que presenta este candidato es que no vive en las relativamente frías y turbulentas aguas del río Kali, y jamás ha sido visto allí uno, fuese en el agua o descansando en la orilla.
Descartados los cocodrílidos, quedaba la opción de los tiburones toro (Carcharhinus leucas), depredadores conocidos por adentrarse desde los estuarios varios kilómetros en agua dulce. Esta especie puede encontrarse en ríos como el Amazonas, el Zambeze, el Limpopo y el Ganges, e incluso en el Gran Lago de Nicaragua. Sin embargo, aunque se lleguen a adentrar hasta un centenar de kilómetros agua dulce arriba, el río Kali les queda demasiado lejos. Tampoco se vieron aletas dorsales en la zona, algo que necesariamente tendría que haberse observado si se tratase de un tiburón.

Entonces… ¿quién es el responsable?

Bueno, la verdad es que el responsable (o responsables) en sí nunca fue capturado. Lo cierto es que la explicación más creíble es que se trate del pez gato gigante o “Goonch” (Bagarius yarrelli), peces que pueden alcanzar tallas cercanas a los 2 metros y que son literalmente unas máquinas de procesar proteína animal. Comen todo aquello que les entre por la boca, sean peces, animales pequeños o incluso carroña. Este último atributo alimenticio hace plausible que algún pez de éstos -de buen tamaño- se pudiese haber habituado a comer restos humanos gracias a las piras funerarias que rodean las riberas, y con ello haber asociado a los humanos con alimento. En cualquier caso, este razonamiento peca algo de ingenuo atribuyendo una inteligencia que según los expertos estaría bastante alejada de la realidad. También pesa en contra el tamaño de las víctimas; si bien un B. yarrelli de buen tamaño podría llegar a tragarse a un niño o niña de corta edad, un ser humano adulto se escaparía del rango de presas que pueden engullir y recordemos que la primera y tercera víctimas fueron dos humanos casi totalmente desarrollados.
Fuese lo que fuese, recordad tener algo de precaución cuando os déis un baño relajante en el Río Kali.

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Pues yo opino que

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