Lagos explosivos (I)

Publicado: 23 septiembre, 2011 en Desastres, Lagos
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De entre las muchas cosas raras que tiene nuestro planeta, una de las más llamativas y menos conocidas por el público en general sea la de los denominados “lagos explosivos”. La peculiaridad de este tipo de lagos meromícticos es que presentan altas concentraciones de dióxido de carbono (CO2) que, en determinadas circunstancias, pueden causar que el gas explote en lo que se conoce como “explosión límnica”. Esta concentración se da en su capa inferior, separada de la capa superior por el factor térmico (el agua caliente se superpone al agua fría). Puede ocasionar pequeños tsunamis en el lago y también, en ocasiones, puede causar que una nube de gas salga despedida. El gran problema en caso de escape de gas es que el dióxido de carbono es más denso que el oxígeno (O2), por lo que en caso de salir despedido lo hará sobre el terreno con el consiguiente riesgo para la fauna que se encuentre cerca. A pesar de lo peligroso que pueda parecer, lo cierto es que hasta la fecha sólo se han constatado dos sucesos de este tipo en la historia humana, lo que hace que este fenómeno se considere un “desastre natural rarísimo”.
Afortunadamente tan sólo existen tres lagos “explosivos” o potencialmente explosivos. Dos se encuentran en Camerún y un tercero se encuentra entre la República democrática del Congo y la República de Ruanda.

El lago Monoun

Vista del Lago Monoun, en el centro de la imagen

Situado en Camerún, este lago ocasionó la primera explosión límnica de la que se tiene constancia a lo largo de la historia. En torno a las 22:30 horas del día 15 de Agosto de 1.984 los habitantes de la zona escucharon un gran estruendo. En un principio al estar en una zona de bastante actividad volcánica como lo es el campo volcánico de Oku, no le dieron mayor importancia. Sin embargo, lo que no sabían era que en la margen derecha del lago se había producido una fuga de CO2 que se desplazaba a bastante velocidad. A partir de las 3:00 de la madrugada comenzó a morir gente a consecuencia de la asfixia causada por el gas. Antes del amanecer habían muerto 37 personas que vivían en la zona y numerosas cabezas de ganado. La propia liberación del gas así mismo causó un pequeño tsunami en las aguas del lago, destrozando bastante vegetación de la orilla y ahogando a numerosos animales que habitaban la zona. Aunque en un principio se pensó que las muertes se debían a emanaciones gaseosas procedentes de alguno de los 34 cráteres cercanos, el testimonio de algunos supervivientes sirvió para investigar el lago, ya que hablaban de quemaduras y decoloración de los cadáveres. Investigaciones posteriores hicieron sospechar que tal vez la causa no fuesen los cráteres cercanos si no el propio lago y decidieron analizar las aguas. Efectivamente, el lago presentaba una alta concentración de CO2.

Lago Nyos

Vista aérea del Lago Nyos

El otro lago que ha ocasionado una fuga de gases ha sido el lago Nyos -que al igual que el anterior es un maar– que se encuentra también en el campo volcánico de Oku, en Camerún. Se formó tras una explosión causada por la interacción violenta de un flujo de lava con un acuífero subterráneo. Tiene una longitud máxima de 1.800 metros y una profundidad media de unos 208. Además se encuentra contenido por un dique natural de origen magmático que tiene una altura media de 40 metros sobre el nivel de las aguas. Justo debajo del lago, a unos 80 kilómetros bajo tierra, hay un depósito de magma que va emitiendo CO2. Este gas se va filtrando a los acuíferos subterráneos y a su vez llega al lago, donde queda atrapado.
El 21 de Agosto de 1.986 se produjo una erupción límnica que ocasionó una nube de CO2 que se desplazó hacia fuera por la orilla norte. Se ha calculado que dicha nube estaba compuesta por más de un millón y medio de toneladas de CO2 y que se desplazó a una velocidad cercana a los 100 km/h. A resultado de esto, murieron asfixiadas unas 1.700 personas y sobre 3.500 cabezas de ganado en un radio aproximado de 25 kilómetros.
Por restos hallados en los muros del maar, se calcula que esta explosión lanzó el agua hacia arriba a una altura de 90 metros, y que ésta al caer originó una ola que pudo haber llegado hasta los 24 metros de altura.
A consecuencia de este desastre se empezó a investigar la forma de ir eliminando las altas concentraciones para prevenir que se repitiese otro desastre igual o incluso peor. Para ello se ha instalado una tubería sujeta a un elemento flotante que expulsa agua desde la zona inferior del lago, sacando así agua con mucho CO2 concentrado y evitando que aumente la concentración en la capa baja. El mecanismo además es muy simple:
una vez instalada la tubería se introduce una bomba hidráulica para hacer que el agua comience a subir hasta la superficie. Después, gracias a la diferencia de presión entre el interior de la tubería y el resto del agua del lago provocada por el agua desalojada, el procedimiento se vuelve automático y ya no es necesario bombear. El problema de este sistema es que varias investigaciones hechas entre 1.992 y 1.995 han concluído que resulta insuficiente, que habría que poner al menos cinco más en la opinión de un equipo de investigación francés, mientras que un equipo estadounidense (la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero, OFDA en inglés) sugirió que podría bastar con otras dos tuberías, pero de diez veces el grosor de la actual.

Todavía nos queda otro lago. El tercero es mucho más grande que estos dos juntos y con unas características que lo hacen todavía más peculiar. Pero a ese lo veremos en otra entrega 😉

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